¿Está el Ecuador a salvo de la crisis? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Bruno Faidutti   
Lunes, 13 de Abril de 2009 04:44

Menos mal que el presidente Correa ya reconoce la existencia de una crisis internacional que afectaría al Ecuador.

El reconocimiento oficial de la existencia de una crisis económica interna, sea ésta por la caída del precio del petróleo que deja sin recursos a las pretensiones de gasto del Estado, o por reducción de la demanda internacional de nuestros productos exportados que garantiza menos dinero para el sector privado, o por cualquiera otra que sea la razón atribuida, nos vemos envueltos en esta crisis internacional. Por lo tanto somos parte del problema y de la solución para salir de la misma a nivel internacional, gracias a la decisión del grupo de los 20 países reunidos en Londres hace poco.

Los objetivos principales de la cumbre de Londres fueron recuperar la confianza de los mercados, el crecimiento de los países y el empleo para sus habitantes. Para ello $1,1 billones estarían aprobados para ser manejados por instituciones multilaterales de crédito para ayudar a los países. Entonces tenemos que preguntarnos: Clasifica un país como el Ecuador para la línea de crédito aprobada en Londres? Allí está el detalle.

Analicemos nuestro país.

En lo económico: Nadó en "oro" por dos años (2007-8) por los altos precios del petróleo; sin embargo, el presupuesto del Estado se incremento en casi 50% de un año para otro, y su principal beneficiario fue la burocracia. Hemos perdido la cuenta de la cantidad de nuevos ministerios públicos. Lo cierto es que hay más del doble (creo que de 12 pasaron a ser 25). El subsidio de los combustibles se mantuvo en épocas de bonanza –beneficiando o perjudicando al país en más de $3.000 millones, dependiendo como lo vean- . Se viene regalando bonos de todo tipo a la población – no se enseñó a pescar, sino que se regaló el pescado-. En muchas obras de infraestructura nuevas están inconclusas y con peligro de no ser terminadas –se anticipo mucho dinero, en ciertos casos más del 70%, a gente sin experiencia en el ramo de la construcción. Por último, se tomaron medidas arancelarias en contra del consumo como si el sector privado fuera culpable del despilfarro estatal.  

En lo político: Es un país enfrentado políticamente sin consensos para el desarrollo, con una constitución dogmática que discrimina los derechos de unos y da privilegios a otros. Es una constitución que quita libertades económicas. Hay control de precios que atenta contra el libre mercado y limita la propiedad privada. Se declara el no pago de la deuda externa sin darle una salida de mercado al tema, cosa que si se puede hacer y sin necesidad del desprestigio internacional por la declaratoria. Nos peleamos con nuestro vecino y mejor socio comercial andino, Colombia, por defender a terroristas narcotraficantes. Nos aliamos con el gobierno Iraní, enemigo de nuestro amigo de siempre, Israel, y enemigo de la humanidad porque no desiste en continuar con sus planes nucleares. Insistimos en modelos de desarrollo no sustentables a largo plazo. Nadie ha ganado el premio Nobel de Economía por las propuestas económicas adoptadas por Cuba, Venezuela, Bolivia y ahora Ecuador.

Con estos antecedentes, ¿como nos verían los organismos multinacionales que tienen que aprobar los créditos para enfrentar la crisis? No muy bien. En este momento es cuando tenemos que preguntarnos que giro tomaría el gobierno para cambiar la percepción que tienen los organismos multilaterales sobre el Ecuador y así ser beneficiarios de lo aprobado en Londres.

Primero, el presidente Correa tendría que cambiar el discurso, si es que gana las elecciones, y demostrar intenciones de bajar el gasto; es decir, dejar la demagogia a un lado para cerrar la brecha fiscal.

Segundo, debería aplicar una solución de mercado a la declaratoria de no pago de la deuda externa. Por ejemplo, subastar un monto de dinero, pudiera ser $500 millones, para que los tenedores de los bonos 2012 y 2030 -objetos de la declaratoria de no pago- tengan una oportunidad de recibir parte de su inversión proponiendo descuentos para obtener parte del dinero subastado. A mayor descuento mayor oportunidad de lograr una parte de los $500 millones subastados. En otras palabras, supongamos que los dos tipos de bonos mencionados en circulación suman $2.000 millones, al subastarse tan sólo $500 millones el Ecuador está diciéndole al mundo financiero que no va a reconocer más del 25% por esos papeles de deuda y por eso propone la subasta. El tenedor de dichos papeles tendría que aceptar la propuesta ecuatoriana u optar por demandar.

Tercero, dar marcha atrás en el alza de aranceles y en toda medida económica que atente al comercio exterior debido a que en la Cumbre de Londres se decidió ayudar siempre y cuando no se restrinja al comercio exterior. La decisión tiene mucha lógica porque ¿qué pasaría con el mundo que ya es globalizado si todos reaccionáramos por las medidas restrictivas al comercio exterior? Además dicha medida nos está ocasionando daños en el proceso andino de integración. Proceso que a estas alturas no debería tener ninguna barrera arancelaria entre sus países miembros. Es inverosímil que la revolución bolivariana que pregonan tres de nuestros presidentes andinos, es la misma que está destruyendo el sueño de Bolívar de llegar a integración total: política y económica.

Y cuarto, parar la incertidumbre con respecto al dólar. Es verdad y le creo al presidente que no va a tocar el dólar como moneda oficial vigente en el Ecuador, pero también es verdad que no desmiente con claridad la posible introducción de otra moneda a la economía ecuatoriana. Siendo este El fin de la dolarización en el Ecuador.

Creo que Ecuador tiene salida. Las oportunidades para salir de la crisis están a la vista. El precio del petróleo sigue incrementando y va camino a la estabilidad. Sólo depende de nuestras autoridades que comprendan la situación geopolítica mundial para superar el problema y, de que se entienda que los recursos prometidos por nuestras instituciones multilaterales de crédito como FLAR y CAF no serían suficientes para cubrir la brecha fiscal actual. Por eso se debe cambiar el giro que lleva hasta ahora el Ecuador en materia económica para poder obtener parte del crédito aprobado en la Cumbre de Londres.